19 de mayo de 2012

Fauja Singh, un record de leyenda

Jordi Gil | 10/19/11 - 23:01 h.

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Habitualmente la actualidad del deporte tiene como protagonistas a atletas prácticamente perfectos que hacen gala de unas facultades físicas imponentes. Se puede hablar, prácticamente, de diseños de ingeniería concebidos para retar los límites de la naturaleza humana.

 

El deporte profesional exige un esfuerzo físico exagerado para el que los atletas se preparan minuciosamente con entrenadores y profesionales de varios campos. El objetivo es ser el mejor en la disciplina que sea y con ese objetivo miles de jóvenes se dedican años. Pero en ocasiones, la noticia tiene otro color, como es el caso de Fauja Singh, un atleta inglés de origen indio que con 100 años completó los más de 42 kilómetros de una maratón.

 

Su trabajada barba e intrigante turbante, tradicionales de la religión sij, le confieren una apariencia singular entre los participantes de la prueba de fondo, pero su avanzadísima edad es el factor diferencial respecto a otros atletas. Su veteranía despierta la admiración de aficionados y eminencias científicas para quienes Singh es un caso excepcional. La marca de algo más de ocho horas no es comparable a los registros de los atletas que compiten, por ejemplo, por el oro en unas olimpiadas, pero el valor es igualmente comparable.

 

La historia de este atleta está plagada de datos curiosos. Su interés por el atletismo surgió ya pasados los 60 y no fue hasta la muerte de su mujer y su hijo que Singh no se planteó poner en práctica su idea de participar en pruebas. Con 89 años corrió su primera maratón en Londres y a los 95 años completó la maratón de Toronto en menos de seis horas, concretamente en 5.50.01. Un tiempo sensacional que pone en entredicho los límites aceptados popularmente del ser humano.

 

En total Singh ha completado ocho maratones y no se sabe cuántas le quedan por delante. Sus piernas se desgastan poco a poco, pero no así su corazón que le estimula para mirar hacia el futuro con ilusión. Poco importa si vuelve a asombrarnos con una nueva gesta porque no le queda nada por demostrar. Su espíritu es noble y su deseo natural. En su caso no hay aditivos que le empujen a hacer lo que hace; simplemente se calza las zapatillas y comienza a correr. Y corre sin parar hasta que llega a “su” meta. Su ejemplo es uno de los que no deben pasar desapercibidos por todos los valores que representa: integridad, sacrificio, voluntad y motivación.

 

Por último me gustaría recordar el debate que vivimos en ‘Planeta Deporte Radio’ hace unas semanas sobre el Premio Príncipe de Asturias para el Deporte y como se debe decidir el ganador. Con casos como el de Fauja Singh no debería ser complicado encontrar un destinatario justo para el galardón. Un premio deportivo no debería valorar de forma exclusiva a deportistas profesionales; precisamente el deporte es una disciplina popular abierta a practicantes amateurs que se esfuerzan en alcanzar sus metas.

EDITORIAL por Jordi Gil

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