19 de mayo de 2012

Nadal y el balonmano se quedaron a las puertas

Jordi Gil | 02/01/12 - 00:22 h.

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Parece que en el deporte profesional solo cuenta la victoria, pero la realidad es que participan muchos y ganan muy pocos. Además los que ganan son “los de siempre” por lo que hay muchos otros deportistas que nunca llegan a lo más alto, pero que permiten que exista la competición. No pueden haber unos pocos vencedores sin un pelotón de vencidos. Por eso perder como lo hicieron Rafa Nadal o las Selección de balonmano tiene un valor incuestionable. En ambos casos se compitió hasta el final, sin bajar en ningún momento los brazos y cayendo ante rivales superiores. El título se escapó, aunque admiración sigue intacta.

 

En Australia Novak Djokovic y Rafa Nadal escribieron una página dorada para la historia del tenis. En una final que se quedó a siete minutos de las seis horas y que es la más larga de la historia de los Grand Slams superando por una hora a la que disputaron Lendl y Wilander en 1988 en el Open USA, ambos tenistas ofrecieron su mejor repertorio tanto en el aspecto tenístico como en el mental. No era sencillo aguantar una batalla de tintes épicos como la vivida en Melbourne. Ganar o perder así da gusto porque más no se puede hacer. El notorio y quizás exagerado júbilo de Djokovic tras la conclusión del partido evidenció que ganar su tercer título en Australia será una hazaña que quedará en un lugar destacado entre sus recuerdos como tenista.

 

Nadal ha recuperado sensaciones que no es poco. Tras un 2011 fallido en muchos aspectos como el nivel de competitividad ante el propio Djokovic, en la primera gran cita del año el mallorquín ha mostrado otro talante. Su tenis ha ganado en profundidad y su actitud tiene un punto más de agresividad lo que hace que en pelotas en las que hace unos meses hubiera desestimado atacar, actualmente busca el golpe ganador. Sin duda, si no hay cambios la recompensa no tardará en llegar.

 

En el Europeo de Serbia de balonmano España se ha quedado a las puertas de colgarse una más que merecida medalla. Cuartos y con la sensación de que si la suerte hubiera acompañado un poco más, el resultado hubiera sido diferente. En semifinales los de Valero Rivera plantaron cara a una Dinamarca que posteriormente se proclamó campeona del torneo, pero hasta el último instante el equipo nacional tuvo su opción de llevarse el partido. En la final de consolación, una motivadísima Croacia superó a una España que llegó muy tocada por la eliminación en semifinales.

 

Nada que objetar y mucho que aplaudir para unos guerreros que tendrán que volver a dar lo mejor de sí en un complicadísimo preolímpico. El objetivo es estar en Londres este verano y el desenlace del Europeo debe ser el mejor acicate para dar lo mejor de sí y luchar por el oro en los JJOO.

 

La victoria es el objetivo, pero no lo es todo. Hay que valorar y premiar el esfuerzo, la motivación y el comportamiento. Tanto Rafa como la Selección de balonmano ofrecieron la mejor imagen que un deportista puede dar por lo que debemos estar orgullosos del camino recorrido tanto en Australia como en Serbia.

EDITORIAL por Jordi Gil

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