Virus FIFA: vacuna !YA¡
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Planeta Deporte: “Alves, Puyol y Abidal: bajas para la COPA”Quizás el virus FIFA no es el tema que toca ahora, las selecciones aparcaron sus partidos la semana pasada, pero como en PlanetaDeporte.Net no nos caracterizamos precisamente por ser convencionales, he pensado que tras la vuelta a la normalidad de las competiciones nacionales y europeas de clubes, es un buen momento para analizar una cuestión que periódicamente copa el interés de medios de comunicación y aficionados.
No me entretendré excesivamente en introducir un tema que para la mayoría es vastamente conocido, pero indicaré algunos rasgos básicos de una situación que muy a los pesares de la FIFA, es insostenible a largo plazo.
Tal y como está diseñado el circo del fútbol actualmente, los clubes confeccionan plantillas y contratan a determinados jugadores con el objetivo de que marquen las diferencias sobre el terreno de juego. Para ello no tienen otra alternativa que asumir elevadísimos contratos que en la mayoría de los casos a duras penas pueden hacer frente. En el otro lado está la FIFA y su autoritarismo amenazador que no permite que se discuta su hegemonía en todo lo que atañe a fútbol internacional de selecciones. El escenario no deja lugar a dudas; los clubes asumen responsabilidades, contractuales y morales, y ofrecen garantías, mientras que el todopoderoso organismo del fútbol internacional, la FIFA, se aprovecha con total impunidad de estructuras profesionales que destinan un gran esfuerzo en sacar lo mejor de sí de los profesionales del balón. Algo rechina y no es precisamente la gestión de los clubes que suficiente tienen si logran salvar los balances a final de curso. La FIFA va por su lado sin tener en cuenta los intereses y necesidades de los demás. Su poder es tal que se siente intocable, aunque árboles más altos han caído; es cuestión de tiempo.
No comprendo cómo los clubes siguen respetando un sistema que no tiene en cuenta sus propios intereses y que no hay lógica alguna que lo sostenga. Las federaciones de los países tienen la potestad y libertad de convocar a jugadores para disputar partidos, oficiales o amistosos, una serie de fechas al año y a los clubes únicamente les queda la opción de aceptarlo a regañadientes o agachar la cabeza mientras despotrican a pocos decibelios. Si hacen el mínimo ruido; cuidado porque la FIFA es un organismo omnipresente con poder para echar males de ojo.
Los cambios no son sencillos, pero a su vez son necesarios para el desarrollo. El fútbol necesita aprender de otras disciplinas deportivas que hace bastante tiempo comprendieron que las competiciones de clubes se merecen el máximo respeto y como ejemplo tenemos el baloncesto. En el deporte de la canasta, no se producen convocatorias internacionales a lo largo de un campeonato y las citas de selecciones se dejan para el periodo estival cuando prácticamente no tienen ningún efecto directo sobre los clubes.
Sandro Rosell ha sido el último o uno de los últimos mandatarios que ha protestado y según parece ya le han llamado al orden. Rosell no está de acuerdo con el modelo actual y mucho menos acepta abusos de poder, de un poder absolutamente caduco; pero a las primeras de cambio ya le han estirado de las orejas. Le han dicho que hay que volver al redil y no desviarse del camino marcado; confío que el presidente azulgrana no ceje en su empeño de buscar justicia.
